Presenta la atención por el problema, no por la técnica
En las tarjetas de Producto o Servicio, prefiere títulos como “Dolor de espalda y columna”, “Volver al deporte tras una lesión”, “Pilates para quien nunca lo hizo” en lugar de solo “RPG” o “terapia manual”. En la descripción, explica en una frase qué ocurre en la sesión. Evita cualquier promesa de cura o de cantidad de sesiones; habla de lo que haces, no del resultado, y sigue las reglas de tu colegio profesional.
Lo que la persona debe saber antes de la evaluación
Usa una Lista con qué llevar y qué vestir: ropa cómoda, estudios e informes si los tiene, medicamentos que toma. Si la atención requiere indicación médica o no, dilo claro en un Texto, porque es la duda que más llega. Y explica cómo es la evaluación: conversación, pruebas de movimiento y, solo después, la propuesta de plan. Quien entiende el proceso falta menos.
El motivo de consulta llega antes que el paciente
En el Formulario, pregunta dónde duele, desde cuándo, qué lo empeora, si tuvo cirugía, si tiene estudios. Caben hasta 20 preguntas, pero con cinco o seis alcanza. Las respuestas llegan a Configurar y abres la evaluación sabiendo ya el tema. Después del formulario, la Agenda: define horarios de 45 o 60 minutos para evaluar y abre solo los días en que atiendes.
Atención a domicilio y en el estudio
Si atiendes en los dos lugares, dilo en un Destacado y deja la Dirección con mapa para el estudio. Para el domicilio, indica en qué barrios y usa el botón de WhatsApp con un mensaje listo, como “Quiero saber si atiendes en mi barrio”. La Galería del estudio, con aparatos y salas, ayuda a quien tiene miedo de empezar.